Temporada alta de primavera y otoño
El ritmo de Seúl se acelera con la llegada de la primavera, cuando las temperaturas oscilan entre los 10 °C y 22 °C. Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Incheon, los viajeros encuentran una ciudad teñida de rosa por los cerezos en flor, especialmente en zonas como el Parque Yeouido. La vida social se traslada a las calles y los parques a orillas del Río Han, donde los ciudadanos aprovechan el clima suave para realizar picnics y actividades al aire libre antes de que llegue el calor intenso.
El otoño, entre septiembre y noviembre, ofrece otro pico de actividad con días despejados y una temperatura media de 15 °C. El follaje carmesí transforma el paisaje urbano y los alrededores de palacios como Gyeongbokgung, creando una atmósfera serena que invita a caminar por horas. Es una época de gran efervescencia cultural, marcada por festivales tradicionales y una dinámica escena de moda callejera que define la identidad estética de la capital.
Temporada baja de invierno y verano
Durante los meses de julio y agosto, el monzón trae lluvias intensas y una humedad elevada, con termómetros que superan frecuentemente los 30 °C. La ciudad adapta su pulso y la vida se refugia en los niveles subterráneos y grandes centros culturales climatizados. A pesar del clima extremo, la energía no decae; los mercados nocturnos y la oferta de ocio bajo techo se convierten en el refugio principal para quienes buscan escapar del bochorno estival.
El invierno, de diciembre a febrero, presenta un rostro radicalmente distinto con temperaturas que caen hasta los -10 °C. Al llegar en esta época, se percibe una ciudad cristalina y fría, a menudo cubierta por una capa de nieve que silencia el ruido del tráfico. El ritmo se vuelve más pausado y acogedor, centrado en la gastronomía caliente de los puestos callejeros y en las pistas de patinaje sobre hielo que se instalan frente al Ayuntamiento de Seúl.