Tras aterrizar en el Aeropuerto de Asturias, el trayecto hacia el centro del Principado revela un paisaje donde el verde intenso de las montañas se funde con la piedra medieval. Al llegar a Oviedo, la sensación es la de entrar en un escenario donde la historia se mantiene viva en cada plaza peatonal y en el aire fresco que baja de las cumbres cercanas.
Catedral de San Salvador
Este conjunto arquitectónico destaca por su imponente torre gótica y la Cámara Santa, un espacio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que custodia reliquias milenarias. Su presencia define el perfil de la ciudad y sirve como punto de partida espiritual para los peregrinos que inician el Camino de Santiago Primitivo.
Santa María del Naranco
Situada en la falda del Monte Naranco, esta joya del arte prerrománico ofrece una de las vistas más completas de la ciudad desde sus arquerías de piedra del siglo IX. Es un testimonio excepcional del antiguo Reino de Asturias, donde la armonía de sus proporciones sorprende a quienes buscan los orígenes de la arquitectura europea.
El Fontán
Este mercado y su plaza porticada representan la esencia de la vida social local, con sus puestos llenos de productos regionales y flores. Pasear por sus alrededores permite captar el ritmo auténtico de la ciudad, especialmente durante los días de mercado cuando el bullicio se mezcla con el color de las fachadas tradicionales.
Calle Gascona
Conocida como el bulevar de la sidra, es el lugar donde el ritual del escanciado se convierte en un espectáculo cotidiano para el viajero. La energía de sus sidrerías invita a descubrir la gastronomía asturiana en un ambiente distendido y profundamente comunitario.
Teatro Campoamor
Referente cultural absoluto, este edificio es la sede de la entrega de los Premios Princesa de Asturias y uno de los centros de ópera más prestigiosos de la región. Su elegancia clásica aporta un aire de distinción al centro urbano, consolidando la fama de la ciudad como un destino de primer orden para las artes.
Campo de San Francisco
Este pulmón verde de 90.000 m² funciona como un refugio de tranquilidad en medio del trazado urbano, con sus pavos reales y senderos arbolados. Es el lugar ideal para observar la elegancia cotidiana de los residentes mientras se camina entre estatuas y fuentes históricas.