Llegar a la capital francesa desde Londres es un proceso rápido, ya que la distancia por aire es de aproximadamente 340 km. Al aterrizar, te encontrarás en uno de los centros de conexión más importantes de Europa. Dependiendo de tu aerolínea, llegarás a terminales que ofrecen servicios muy distintos, desde hubs globales con múltiples terminales hasta instalaciones enfocadas en rutas regionales.
Aeropuerto de París-Charles de Gaulle (CDG)
Es el principal punto de entrada internacional al país y el más grande de la región. El Aeropuerto de París-Charles de Gaulle opera con una enorme variedad de aerolíneas de red que conectan con el Reino Unido. Para trasladarte al centro, puedes usar el tren RER B, que tarda unos 35 minutos en llegar a la estación Gare du Nord. Esta terminal destaca por su diseño circular y su gran oferta comercial.
Aeropuerto de París-Orly (ORY)
Ubicado al sur de la ciudad, el Aeropuerto de París-Orly suele ser la opción preferida por su cercanía al casco urbano. Es una base importante para vuelos de corto recorrido y muchas compañías de bajo costo. Para moverte desde allí, el tren automático Orlyval te conecta rápidamente con la red de metro y cercanías. Es una alternativa eficiente si buscas agilizar los tiempos de traslado tras un vuelo de 1 hora y 15 minutos.
Aeropuerto de Beauvais-Tillé (BVA)
Este aeródromo se sitúa a unos 85 km al norte de la ciudad. El Aeropuerto de Beauvais-Tillé es utilizado principalmente por aerolíneas de bajo presupuesto que ofrecen tarifas muy competitivas. Aunque está más alejado, cuenta con un servicio de buses lanzadera que sincroniza sus salidas con las llegadas de los vuelos, dejando a los viajeros en Porte Maillot en aproximadamente 75 minutos. Es una opción ideal para quienes priorizan el ahorro en su presupuesto de viaje.