Temporada alta de mayo a setiembre
Durante estos meses, Cusco vive su época seca, caracterizada por días de sol intenso y un cielo azul despejado que resalta las construcciones de piedra inca. Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Alejandro Velasco Astete, notarás de inmediato el aire fresco y la claridad del paisaje andino. Las temperaturas diurnas son agradables para caminar por el Barrio de San Blas, aunque al caer la noche el termómetro puede bajar hasta los 0 °C, obligándote a buscar el calor de las cafeterías locales.
El ritmo de la ciudad se acelera en junio, mes jubilar donde las calles se llenan de danzas y música tradicional. El evento central es el Inti Raymi, la Fiesta del Sol, que atrae a multitudes a la explanada de Sacsayhuamán el 24 de junio. Esta temporada es ideal para las caminatas por el Camino Inca o las visitas a la Montaña de Siete Colores, ya que la ausencia de lluvias garantiza senderos firmes y vistas panorámicas nítidas de los nevados.
Temporada baja de diciembre a marzo
La llegada de las lluvias transforma el paisaje de la región en un manto verde intenso y denso. Aunque las precipitaciones son frecuentes, suelen ser intermitentes, permitiendo que la ciudad recupere una atmósfera más pausada y mística. Al llegar en avión, verás cómo las nubes se asientan sobre los cerros que rodean la Plaza de Armas, creando un entorno íntimo que invita a explorar los museos y templos con mayor detenimiento.
En esta época, la vida social se traslada a los espacios interiores y los mercados locales, donde el aroma a tierra mojada marca la rutina diaria. A pesar de la humedad, las temperaturas nocturnas son más moderadas que en el invierno, manteniéndose cerca de los 7 °C. Es un periodo perfecto para quienes prefieren evitar las aglomeraciones en sitios como el Qorikancha y disfrutar de una perspectiva más auténtica y relajada de la capital histórica.