Temporada de aguas altas
Entre los meses de enero y mayo, el paisaje de Leticia cambia por completo debido al incremento de las lluvias. El nivel del río Amazonas sube significativamente, lo que permite que el agua se interne en la selva y cree los famosos bosques inundables. Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo, notarás de inmediato un ambiente cargado de humedad y frescura, donde la navegación se convierte en el principal motor de la vida diaria y el transporte.
Durante este periodo, las actividades se centran en la exploración de canales serpenteantes en canoa, permitiendo observar la fauna desde una perspectiva más cercana a la copa de los árboles. Es la época ideal para participar en el Festival de la Confraternidad Amazónica en julio, donde la cultura local brilla con desfiles y danzas tradicionales. El ritmo de la ciudad se vuelve pausado y contemplativo, marcado por el sonido constante del agua y la vitalidad de una naturaleza que recupera su espacio.
Temporada de aguas bajas
A partir de agosto y hasta noviembre, el escenario se transforma con la llegada de la época seca. El descenso del caudal del río deja al descubierto extensas playas de arena blanca y permite que los senderos terrestres vuelvan a ser transitables. Al llegar a la ciudad, el calor es más intenso y el cielo suele estar despejado, ofreciendo atardeceres despejados sobre el muelle turístico. Esta configuración facilita las caminatas por la selva firme para conocer la flora y fauna que prefiere el suelo seco.
La vida social en esta temporada se traslada a las orillas que antes estaban sumergidas, donde los habitantes y visitantes aprovechan para realizar actividades al aire libre y deportes playeros. Es el momento perfecto para observar a los delfines rosados en áreas más delimitadas y realizar pesca artesanal. La ciudad se llena de una energía diferente, más activa y terrestre, donde la conectividad entre las comunidades se realiza a pie o en trayectos fluviales más cortos y definidos.